14 nov. 2009

PRINCIPIOS DEL SIMBOLISMO DE LOS COLORES



Es necesario conocer las reglas gramaticales de la lengua de los colores, procederemos mediante el análisis a comprender la generación de los símbolos anteponiendo la síntesis que rige al sistema.

La física reconoce siete colores, que forman el rayo solar descompuesto por el prisma; a saber, violeta, añil, azul, verde, amarillo, naranja y rojo.

La pintura no admite más que cinco colores primigenios; son: blanco, amarillo, rojo, azul y negro, de los cuales el primero y el último son rechazados por la física. De la combinación de estos cinco colores salen todos los matices.

Según el simbolismo, dos principios dan nacimiento a todos los colores, la luz y las tinieblas.

La Luz esta representada por el blanco, y las tinieblas por el negro. Pero la Luz no existe sino por el fuego, cuyo símbolo es el rojo. Partiendo de esa base, el simbolismo admite dos colores primigenios, el rojo y el blanco; el negro fue considerado la negación de los colores y atribuido al espíritu de las tinieblas. El rojo es el símbolo del amor divino; el blanco es símbolo de la divina sabiduría. De estos dos atributos de Dios, amor y sabiduría, emana la creación del universo.

Los colores secundarios representan las diversas combinaciones de los dos principios.

El amarillo emana del rojo y del blanco; es el símbolo de la revelación del amor y de la sabiduría de Dios.

Igualmente el azul emana del rojo y el blanco; designa la sabiduría manifestada por la vida, por el espíritu o aliento de Dios; es el símbolo del espíritu de verdad.

El verde esta formado por la unión del amarillo y el azul; indica la manifestación del amor y la sabiduría en el acto; fue el símbolo de la caridad y de la regeneración del alma por medio de las obras.

En este esquema pueden reconocerse tres grados:
1 La existencia en si.
2 La manifestación de la vida.
3 El acto que de ello resulta.

En el primer grado domina el amor, el deseo o la voluntad marcados por el rojo y el blanco; en el segundo aparece la inteligencia, la palabra o el verbo; designados por el amarillo o el azul; y en el tercero, la realización o acto encuentra su símbolo en el color verde. Estos tres grados, que recuerdan las tres operaciones del entendimiento humano, voluntad, razonamiento y acto, pueden encontrarse en cada color. Se observan en ellos tres significados conforme al mayor o menor grado de luz; así, el mismo tono indicara tres ordenes de ideas según aparezca, en primer lugar, en el rayo luminoso al que colorea; en segundo lugar, en los cuerpos translucidos y, por ultimo, en los cuerpos opacos.
La pintura no podía reproducir esas diferencias que observaremos en los monumentos escritos en la antigüedad. Así, los mantos de Dios brillan como el rayo, como la llama del fuego, como un rayo del sol; es la luz coloreada la que revela al profeta el amor y la voluntad de la Divinidad. Las piedras preciosas, transparentes, forman el segundo grado indicado por la luz reflejada interiormente; se refiere al interior del hombre o al mundo espiritual; por ultimo, los cuerpos opacos como las piedras y las vestimentas de lino, que proyectan la luz por su superficie, indican el grado tercero o natural, que se manifiesta en el acto.

El blanco, por ejemplo, significa la sabiduría de los tres grados; pero en el primero, la luz blanca indicara la sabiduría divina, que es la verdad misma; en el segundo grado, el diamante y el cristal serán símbolos de la sabiduría espiritual, que posee la inteligencia interior de la Divinidad; en el tercer grado, finalmente, la piedra blanca y opaca y las vestiduras de lino indicaran la sabiduría natural o la fe exterior, que producen las obras.
F. PORTAL