8 ago. 2009

.LA DORMICION DE LA MADRE DE DIOS.


LA DORMICION DE LA MADRE DE DIOS.
(EN OCCIDENTE: LA ASUNCION DE MARIA SANTISIMA)
15 DE AGOSTO.



Al final de la existencia terrena, María entra en el misterio de Dios: es transportada al cielo en cuerpo y alma. Esta es la fe de la Iglesia de los primeros siglos, fe que es confirmada y precisada en nuestros días, aunque no tenga una fuente explicita en la Sagrada Escritura. Este evento es designado por la tradición occidental con el nombre de ASUNCION, siendo un paralelo con la ASCENSION del Señor, cuarenta días después de su gloriosa resurrección. El ha subido al cielo después de atravesar la muerte, una muerte que no ha llevado a la corrupción de su cuerpo en el sepulcro, mas a la vida del cuerpo glorificado, apareciéndose durante cuarenta días a sus apóstoles. ¿Debemos suponer que su madre debía tener una suerte similar? ¿Debió pasar y atravesar la muerte para llegar a la vida gloriosa? ¿Cuanto tiempo permaneció en la muerte? ¿Y si ha atravesado la muerte, su cuerpo ha estado sobre la corrupción?

De todas estas preguntas, solamente la última encuentra una respuesta unánime en la tradición: el cuerpo de María es preservado de la corrupción. Los autores de las narraciones apócrifas, los padres y los teólogos se han dividido en cuanto esta cuestión: ¿se debe admitir la muerte de María? Algunos hacen valer el argumento de que los justos en el momento del ultimo juicio pasaran, como dice san Pablo, en un instante a la vida gloriosa… cf. 1Tes 4, 13-17; 1Cor 15, 51-52 ¿Porque la Virgen debería ser privada de este privilegio? Además ella es la nueva Eva. Pasando directamente de la vida terrena a la beatitud del cielo, confirmando la persistencia del paraíso que Adán había perdido. María supo soportar la muerte en su compasión dolorosa bajo la cruz y asimilarla en Jesús crucificado. Parece por eso poco probable que María debió pasar atravesando la muerte para llegar a la gloria del cielo.

“Tu has confiado tu alma en las manos de aquel que se encarno en ti por nosotros, tu creador, y Dios la transfirió a una vida incorruptible; nosotros te bendecimos con reverencia, tu, la pura e inmaculada, te confesamos todos como la verdadera Madre de Dios a ti clamamos: Ruega a Cristo, el cual te ha tomado, para salvar nuestras almas”

En el instante del transito de María, no perteneció mas a la historia de este mundo, sino a la historia de la salvación, es el inicio de la felicidad eterna a la derecha de su Hijo, en cuerpo y alma.
El fin terreno de María es así para la mente humana un misterio. Cuando la Asunción de María fue definida en 1950 por Pio XII, la definición no habla de las circunstancias del transito de María, pero afirma la verdad principal de la ASUNCION, verdad que es parte de la fe de los primeros siglos: La Inmaculada Madre de Dios y siempre Virgen María, al terminar el curso de su vida terrena, fue Asunta a la gloria celeste en alma y cuerpo (Acta Sanctae Sedis, 42 -1950-)
P. Egon Sendler