23 abr. 2009

LA TRINIDAD DE RUBLEV IMAGEN DE LA IGLESIA PROFUNDAMENTE EUCARISTICA.


LA TRINIDAD DE RUBLEV.
Por Pbro. Marco Antonio Morales Perez
Lectura de la Imagen

El tema central en el sentido eucarístico de este icono de la Trinidad es “el cordero llevado al Calvario para ser sacrificado”. El Padre (ángel de la derecha) es quien preside el ágape eterno, con su mano derecha acoge, anima y encomienda a su Hijo que será sacrificado con un gesto de bendición. El Hijo (ángel del centro) con sus dos dedos indica su misión, el sacrificio en la cruz a través de su encarnación; al mismo tiempo “da gracias y bendice el cáliz del sacrificio” en cuanto que el es sacerdote y victima, con su mirada fija en el Padre se ofrece a si mismo e intercede por nosotros. El Espíritu Santo (ángel de la izquierda) da su asentimiento a este sacrificio recibiendo la bendición del Padre y del Hijo con su mano derecha, apuntando a la abertura rectangular frente al altar, significando que el es el “don que hace posible el cáliz de la salvación para el mundo” (acción epicletica) a través del sacrificio eucarístico dando la posibilidad al hombre de participar en el banquete eterno.

El altar cuadrado significa el nuevo mundo, la copa es el cáliz de la salvación, y la abertura rectangular frente al altar es el lugar donde se depositan las reliquias de los mártires, entrada a la casa del amor y puerta para aquellos que participan en el sacrificio divino ofreciendo su vida.



Así en la escena se forma la Cruz del sacrificio, el brazo vertical formado por el árbol, el Hijo, el cordero y el mundo; y el brazo horizontal formado por la cabeza del Padre y del Espíritu Santo. Rodeada toda la escena por un círculo en movimiento que evoca la comunión de la Vida Divina, la casa del amor que nos invita a ingresar. Los colores de sus vestidos son tres, el azul del cielo indica la divinidad, el rojo de la túnica del hijo indica la sangre del amor derramada en el sacrificio por Adán y toda la humanidad; el verde de la vegetación indica la fecundidad de la tierra. Los tres colores compenetrados armónicamente son diluidos en el amarillo (oro) con reflejo de blanco que significa la trascendencia y la unicidad de Dios.

Este icono es, así, imagen de la iglesia profundamente eucarística, que penetra en la acción litúrgica, y hace visible el don invisible, ofrece el cáliz de la salvación bendecido por el Hijo y expresa la solidaridad Trinitaria con el sacrificio. Por tanto contemplando este icono entramos en la conversación amorosa, misterio de total interioridad, de las Tres Personas, sentándonos también nosotros a la mesa formando parte del gran cáliz del sacrificio indicado por los Ángeles laterales.